Los elefantes no existen

cartelLa guerra de las galaxias. Episodio II: El ataque de los clones
George Lucas
(2002)

El ataque de los clones se estrenó veinticinco años después de la popular “la Guerra de las Galaxias”. Forma parte de la trilogía de las precuelas de la serie, junto con Episodio I: La Amenaza Fantasma, y Episodio III: La Venganza de los Sith.
El ataque de los clones fue la primera película de la saga que se filmó con cámaras digitales de alta definición y aunque fue un éxito de recaudación no alcanzó la popularidad de las otras películas porque el guion es flojo y los diálogos pobres y poco creíbles.
La trama se desarrolla diez años después de los sucesos ocurridos en la película anterior, La amenaza fantasma. La Galaxia se encuentra al borde de una guerra civil y un Jedi renegado, el Conde Dooku, encabeza la rebelión de los sistemas solares que amenazan con la secesión de la República Galáctica.
Tras el intento de asesinato de la senadora Amidala, el Consejo Jedi le encarga a Anakin Skywalker (el que luego será Darth Vader) la misión de protegerla, mientras que su maestro, Obi-Wan Kenobi, intentará descubrir la identidad del cazarrecompensas autor del frustrado intento.
La cinta es un cuento de hadas imbuido de filosofía zen, vestuarios incluidos, en el que las aventuras, persecuciones y efectos especiales son bastante previsibles. Sin embargo, hay una escena que ha perdurado: Cuando Obi-Wan (Ewan McGregor) va la biblioteca a buscar información sobre un planeta concreto.biblioteca Jedi
Lo primero que se ve es una panorámica general del interior del edificio. Es un espacio reconocible porque se parece muchísimo a la popular sala principal de la antigua biblioteca del Trinity College (Universidad de Dublín) con la iluminación natural que entra por los laterales y se refleja en el suelo, aunque los bustos de los maestros Jedi substituyen a los de los filósofos, escritores y mecenas que apoyaron la universidad; y la calidez de la madera de roble y los lomos de los libros encuadernados en cuero, aquí son hololibros que emiten una tenue luz azul. Objetos, todos ellos lujosos, que denotan la convergencia de la cultura y el arte.
La presencia de los hololibros no parece tener ninguna utilidad ni función, son meramente decorativos y simplemente recuerdan a los libros, porque la información se va a buscar en los ordenadores que hay sobre las mesas, algo, dicho sea de paso, que se nos antoja cercano.
JocastaTras un ligero zoom picado de la cámara, un plano medio sitúa a Obi-Wan frente a un busto (se asemeja sobremanera a George Lucas) y la bibliotecaria directora del Archivo, Jocasta Nu (interpretada por Alethea McGrath), una mujer de edad avanzada, de carácter seco y aspecto de geisha con el cabello recogido en un moño sujeto con los típicos palillos japoneses, se acerca para preguntarle. El diálogo que mantiene es el siguiente:

¿Has solicitado ayuda? —pregunta Jocasta Un.
Sí, sí, eh… Sí, así es. —responde, dubitativo, Obi-Wan.
¿Tienes algún problema, Maestro Kenobi? —insiste Jocasta, complaciente.
Sí, eh… Busco un sistema planetario llamado Kamino…
—Kamino…
— Que no aparece en los mapas de los archivos.
Ambos se acercan a una de las mesas que ocupan el espacio central y Obi-Wan teclea el ordenador para mostrar un mapa estelar.
Kamino… No recuerdo haberlo oído nombrar nunca. ¿Seguro que tus coordenadas son correctas? —pregunta la bibliotecaria.
Según mi información debería aparecer en este cuadrante, justo al sur del Laberinto Rishi.obi-wan frente al ordenador
En ese momento, la bibliotecaria comprueba que, efectivamente, el planeta buscado no está visible y sentencia:
—Siento decirlo, pero creo que el sistema que andas buscando no existe.
Imposible, los archivos quizá estén incompletos…—Obi-Wan plantea una duda, a lo que la bibliotecaria se indigna y concluye la conversación de manera rotunda, afirmando que “Si un elemento no aparece en nuestros archivos, es que no existe”.

La bibliotecaria se da la vuelta y se va a atender a un niño, dejando a Obi-Wan sumido en un mar de dudas. Termina la secuencia con un nuevo plano panorámico a ras de suelo para magnificar nuevamente la grandeza del espacio.
Este fragmento nos deja la frase (Si un elemento no aparece en nuestros archivos, es que no existe) que nos evoca a Borges, quien creo recordar que dijo algo parecido respecto a la memoria y los recuerdos.
Georges Lucas se equivocó con esta escena. ¡Ay, con lo fácil que le hubiera resultado preguntar a cualquier bibliotecario cómo imaginaba la biblioteca del futuro! De las respuestas que obtendría, seguro que ninguna apostaba por mantener los archivos u hololibros de esta manera tan clásica.

Es criticable también la actitud de la bibliotecaria, Madame Jocasta Nu, que una vez sentenciado que el planeta no existe, se da media vuelta y se va, así, sin intentar otra búsqueda de seguimiento, sin cruzar palabras clave, sin tener la más mínima curiosidad por averiguar que sucede con el planeta Kamino o averiguar si la sospecha de Obi-Wan es cierta y los archivos han sido manipulados. Nos recuerda la anécdota del padre polaco que a preguntas de su hijo sentenció que “los elefantes no existen porque Marx no los cita en ninguna de sus obras”. Pues eso, el misterioso planeta no existe porque no aparece en los mapas de los archivos de la biblioteca.
garland_logoL’escrit que has llegit forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 44 (hivern 2016) i sortirà editat aquest mes de febrer.
Les imatges estan extretes de http://www.starwars.com/
Trailer oficial:

 

Mis tardes con Margueritte

CartelEn ese momento en que nos adentramos en la calma de la noche y nos apetece sentarnos frente al televisor, la disyuntiva se hace evidente: ¿qué ver? ¿Cogemos el mando a distancia y vamos pasando canales a riesgo de quedar atrapados en un reality? ¿Apostamos por una película tranquila? La respuesta es clara y buscamos un DVD que nos reencuentre con nosotros mismos, que nos haga olvidar, aunque sea momentáneamente, la jerga que durante la jornada nos ha llenado la mente —organización, acceso a la información, CDU, préstamo interbibliotecario, etc.,— y nos devuelva la esencia primera de la lectura y su poder transformador de las personas. Sin dudar, elegimos una de las películas que no nos va a fallar, Mis tardes con Margueritte.

Basada en la novela de Marie-Sabine Roger, esta cinta nos cuenta la historia de Germain Chazes, un corpulento hombre de 45 años, casi analfabeto, que lleva una vida tranquila en una pequeña ciudad francesa. Se relaciona con sus amigos del bar, cada uno con sus problemas, con su novia Annette que conduce el autobús de la zona, y con su madre quien quedó embarazada sin querer, muy joven y con la que no acaba de entenderse.
Germain —interpretado por Gerard Depardieu— vive en una caravana instalada en el jardín. No tiene un trabajo estable y su afición es cultivar el huerto y acercarse al parque a contar las palomas que allí moran y a las que incluso les pone nombre.

La vida de Germain es plana, previsible, marcada por su pasado y una educación casi inexistente. El título original de la cinta, La tête en friche, (la cabeza en barbecho) indica eso, precisamente, una mente no cultivada, vacía de contenido, inactiva.

Pero un día, en el parque, encuentra una mujer, de nombre Margueritte —espléndida interpretación de Gisèle Casadesus—, una anciana de noventa y cinco años, que había sido una investigadora brillante, con una vida marcada por las lecturas. Ahora vive sola, en una residencia. Margueritte también cuenta palomas y entre Germain y ella surge una historia de amor materno-filial, una relación tierna que desemboca en complicidades e intercambios de conocimientos mutuos. El parque se convierte en el punto de encuentro y cada tarde, Margueritte, siempre en el mismo banco de piedra, lee en voz alta fragmentos de La peste. Así, poco a poco, Germain se inicia en la lectura, descubre el placer que le puede proporcionar un libro y, casi sin querer, su vida empieza a cambiar.

En las diferentes escenas que se producen en el parque asistimos a la transformación del iletrado Germain. Los diálogos de los primeros encuentros tienen un cariz cómico:
—Como sugerir, por ejemplo, una ciudad sin palomas, sin árboles, sin jardines,… —lee Margueritte, en voz alta.
—¡Eso no puede existir! —se sorprende Germain— Pero no está mal el libro…
—Es La peste de Albert Camus.
—Albert, como mi abuelo…
—Si quiere se lo presto.
—No, no, verá, a mí la lectura no, no…

La tête en fricheO este otro diálogo:
—Leer también es escuchar. Fíjese en los niños. Cuando les enseñas a leer, primero les lees en voz alta y si lo haces bien y ellos saben escuchar te pedirán más y al final lo necesitarán – explica Margueritte.
—¡Ah, sí, se enganchan! —responde Germain— Como con las drogas. Pero yo no he probado las drogas y tampoco he probado los libros.

A La peste le siguen La promesa del alba de Romain Gary y Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda.
Otra tarde, la anciana le regala un diccionario, y se produce una escena divertida cuando Germain busca algunas palabras pero el resultado no le convence y acaba devolviéndoselo.
-Con un diccionario uno viaja de una palabra a otra, se pierde en un laberinto, se detiene – le anima Margaritte.
—Vamos a ver laberinto – busca infructuosamente pero no lo encuentra y prueba con margarita.
Margarita: nombre de flor —se enfada—Se han herniado, gracias por la información. A ver, Tomate: Solanácea. Ver también tomate pera. — Pues vaya, es la única variedad que mencionan, el tomate pera… ¿y el Montfavet, el Saint Pierre, el Bella rosa, el Muchamiel…? Hay muchas palabras que le faltan y otras muchas que le sobran…

La película contiene una escena que se desarrolla en la biblioteca. Cuando Germain, finalmente, se decide a leer por su cuenta.

biblioteca 2—¿Puedo ayudarle? – la bibliotecaria se levanta y se acerca a él.
—Buenos días, busco un libro.
—Ha venido al lugar indicado, ¿Sabe el título, el autor?
—No, quiero un libro nada más, un libro…
—¿Ensayo, histórico, ficción?
—No lo sé. Un libro que cuente una historia, un libro.
—¿De qué género? —insiste, solícita.
—Corto.
—¿Una novela?
—Ah, sí. Una novela estará bien, pero que no sea muy larga y fácil de leer.

portadamibiblioteca14Se acercan a las estanterías y le presta La niña de alta mar. La escena siguiente, mientras lee esta obra clásica de Jules Supervielle a su novia, en la cama, es espectacular.
La película es recomendable. Nos alegra la vida si no somos muy exigentes.

L’escrit que has llegit forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 42 (estiu 2015).

Us deixo el vídeo d’una de les escenes que comentem. Quan llegeixen La peste d’Albert Camus.

 

 

Premi nacional al Foment de la Lectura a la Fundación Alonso Quijano

Logo-fundacion alonso quijanoLa Fundación Alonso Quijano  per al foment de la lectura, juntament amb el suplement setmanal del diari “El Correo”, “Territoris de la Cultura”, han estat guardonats amb el Premi Nacional al Foment de la Lectura corresponent a l’any 2015. Aquest guardó, que concedeix el Ministeri d’Educació, Cultura i Esport, té per objecte “reconèixer l’inestimable paper que diferents persones i entitats poden exercir en el foment de l’hàbit lector “. És de caràcter honorífic i, en conseqüència, no té dotació econòmica.
Segons l’acta del jurat, la Fundación ha rebut aquesta distinció “per la seva trajectòria, la seva independència i la seva tasca de promoció de la lectura des de la societat civil arribant a diversos àmbits, unint la col·laboració privada i institucional “.
La Fundación Alonso Quijano és una institució malaguenya, privada, independent i sense ànim de lucre, constituïda a finals de l’any 2000. Pretén contribuir al desenvolupament integral de l’ésser humà mitjançant la promoció d’iniciatives culturals i educatives, especialment les orientades al foment de la lectura. El seu àmbit d’actuació s’estén a tot Espanya, tot i que també realitza activitats de caràcter internacional, com l’enviament de llibres a diversos països del món en col·laboració amb ONGs.
Altres projectes destacats són la campanya Millora amb els llibres per al foment de la lectura amb menors hospitalitzats al Materno Infantil de Màlaga; l’ensenyament personalitzada i gratuïta d’espanyol per a immigrants adults, el foment de la creativitat artística en el àmbit de la lectura a través del concurs de fotografia Momentos de lectura; la publicació de la revista MiBiblioteca amb la que col·laborem des del primer número, allà per l’any 2004, les MiniBibliotecas Alonso Quijano, i altres activitats de formació com cursos, conferències i seminaris relacionats amb el foment de la lectura.
Des d’aquestes línies vull felicitar especialment a la Conchi Jiménez, directora de MiBIblioteca, amb qui compartim una visió optimista del món bibliotecari. Afegeixo a la felicitació al Raúl Cremades i la Belen Lorenzo.
Deia Borges “Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz” . Doncs això, no es pot obligar a ningú a ser feliç però si la felicitat va lligada als llibres llavors ja és el paradís.

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Raúl Cremades

Belen

Belén Lorenzo

conchi jiménez

Conchi Jiménez

Matilda

Matilda
Danny DeVito
(1996)

CartelMatilda es una de las dos películas basadas en libros de Roald Dahl. La otra es Charlie y la fábrica de chocolate.

El personaje de Matilda es un icono de la literatura infantil y forma parte del imaginario de muchas personas que a través del libro o de la película descubrieron un ser maravilloso, una niña inteligente, decidida y encantadora que sobrevive a una familia banal, con unos padres irresponsables y un hermano teleadicto y simplón. Recuerda el carácter de la Lisa de “Los Simpson”.

La cinta comienza con el nacimiento de Matilda. Una voz desconocida nos va explicando los progresos de esta niña prodigio. Nos cuenta, por ejemplo, que “al cumplir los dos años Matida ya había aprendido lo que la mayoría de la gente aprende a los treinta: A cuidar de si misma

La relación de Matilda con la lectura es patente, sobretodo, en la primera media hora de la cinta. En una de las escenas la voz en off explica que “Al cumplir los cuatro años, Matilda ya se había leído todas las revistas de la casa. Una noche se armó de valor y pidió a su padre algo que deseaba desesperadamente”
– ¿Un libro? ¿para qué quieres un libro?
– Para leer.
– ¿Leer? ¿para qué quieres leer si tienes un televisor delante de tus narices? Un libro no te dará nada que no pueda darte un televisor.

Matilda no se resigna y busca un listín telefónico -en la época que se rodó la película el uso de internet no era habitual y se tenía que buscar la información en un directorio. Hay un plano corto en el que el dedo de la niña señala la dirección de la biblioteca púbica y vemos que también aparecen los teléfonos de las secciones (información, zona infantil, mostrador de préstamo, periódicos).

En la escena siguiente, Matilda va a la biblioteca que se nos presenta como un espacio enorme, como una catedral. Con la ayuda de unos planos contrapicados que magnifican el lugar, vemos a la bibliotecaria, la señorita Phelps – su nombre recuerda la palabra inglesa “help” (ayuda) – detrás de un frío mostrador, rodeada de paredes de mármol, altos techos y vidrieras, como si fuera un obispo a punto de una celebración. Podemos pensar que es una persona fría pero, en cambio, se muestra muy amable y cordial con la niña.matilda zona  infantil de la biblioteca

¿Los libros infantiles, por favor?
– Los encontrarás en esa sala de ahí – señala a su derecha – ¿quieres que te elija uno que tenga muchos dibujos?
– No, gracias. Puedo arreglarme por mi misma.

Matilda se acerca a la zona de literatura infantil. Es un espacio muy acogedor -nos recuerda la librería “la Tienda de la Esquina” de la película Tienes un email– alegre, con murales en las paredes, algún juguete, buena iluminación, más vidrieras, libros abiertos, estanterías a la altura de los niños y una butaca para sentarse a leer cómodamente.

A partir de ese día, cuando su madre se va al bingo, Matilda camina diez manzanas hasta la biblioteca y devora un libro tras otro. Cuando termina de leer todos los libros infantiles empieza a rondar alguna otra cosa. La señora Phelps, que ha estado observándola durante varias semanas, le ofrece a Matilda una valiosa información bibliotecaria. Es una escena extraordinaria en la que se las ve a las dos andando por el pasillo central (como si fueran dos edades de la misma persona) y mientras la cámara se aleja ofreciéndonos un plano general con las dos enormes estanterías centrales, de nueve niveles de altura, y personas en diversas mesas, consultando obras, mantienen la conversación siguiente:matilda en la biblioteca 5

– ¡Claro, pequeña! Teniendo un carnet de la biblioteca podrías llevarte los libros que más te gustaran a casa.
– Eso sería maravilloso.

Acto seguido vemos a Matilda arrastrando un carrito rojo, de cuatro ruedas, cargado de libros, entre los que podemos entrever algunos títulos: Kim de Rudyard Kipling, Lord Jim de Joseph Conrad, Los papeles póstumos del Club Pickwick de Charles matilda carrito con librosDickens, Lorna Doone del escritor inglés Richard Blackmore, etc. Mientras la niña avanza, decidida, con su carrito, la voz en off sentencia: Aquellos libros dieron a Matilda un mensaje esperanzador y reconfortante: No estaba sola.

matilda 3La segunda parte de la película se sitúa en la escuela, una escuela dirigida por la pérfida Agatha Trunchbull, un personaje siniestro que atemoriza a los alumnos y los castiga encerrándolos en un cuarto espantoso al que llaman “el asfixiadero”. Sus métodos pedagógicos se basan en la intimidación. Allí, Matilda descubrirá que tiene poderes telequinéticos y comparte este secreto con su dulce profesora, la señorita Honey.
Se suceden momentos divertidos y la trama avanza hacia un desenlace feliz.

La película, recomendable, es una buena adaptación de la novela, especialmente la primera parte porque en la segunda incluyen algunas escenas de relleno (persecuciones, acción) para alcanzar el metraje habitual. Destacamos que se centre en un personaje femenino, la niña Matilda, y que aparezca una sección infantil, algo bastante difícil de ver en el cine.

portadamibiblioteca14 L’escrit que has llegit forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 40 (hivern 2015). Pots llegir el sumari AQUÍ

L’article, tal com surt a la revista, aquí

Us deixo el vídeo de l’escena que comentem més amunt.

 

FBI contra el imperio del crimen

cartel de la películaEn las primeras cintas americanas habladas, allá por los años 30, se solía representar a las bibliotecarias como una especie de institutrices victorianas, pulcras, discretas y profesionales. Elegían para este papel a actrices bellísimas como Carold Lombard o Vera Miles, la protagonista del film que comentamos en este número.
Con el tiempo se pasó al estereotipo de bibliotecaria madura con moño y gafas. A veces incluso la imagen se acompañaba de un carácter agrio. Sólo en algunos filmes infantiles, las viejas gruñonas empezaron a ser substituidas por bibliotecarias “hadas”, solteras que esperan la llegada del príncipe que las rescate de su triste y monótona vida.
Poco a poco, el abanico se fue abriendo y aparecieron todo tipo de bibliotecarias. Algunas, inteligentes y divertidas como Katharine Hepburn en Su otra esposa, donde representa a una mujer de gran memoria, que tiene a su cargo los archivos de una importante cadena televisiva. También hubo bibliotecarias objeto de deseo, viajeras, solitarias que viven sus propias aventuras interiores, detectives, etc. La biblioteca se convirtió en un espacio bastante común, como podían ser las estaciones de tren o las oficinas de correos, por ejemplo.
FBI contra el imperio del crimen se estrenó en el año 1959 y pretendía ser fiel – está basada en hechos reales – al origen y posterior actividad de este organismo que J. E. Hoover fundó para combatir las amenazas a las que se enfrentaban los EUA, especialmente el comunismo. Ésa era su principal preocupación, más allá de los linchamientos que aún ocurrían en los Estados del sur, las actuaciones impunes de las mafias o la segregación racial que sufría la comunidad negra.
La película hace un recorrido por la vida de John Michael “Chip” Hardesty (interpretado por James Stewart). Comienza con una voz en off que cuenta un atentado con bomba en un avión, mientras en la pantalla vamos viendo la secuencia. A continuación se ve un Hardesty, ya mayor, relatando su historia como agente del FBI durante una conferencia que sirve para ir conociendo los episodios de su vida que corren en paralelo con la gestación del FBI.james stewart
De forma retrospectiva, nos va narrando como se vio involucrado en la lucha contra diversos delincuentes, algunos tan conocidos como Bonnie y Clyde o John Dillinger y se cuentan los momentos claves del FBI: la autorización para el uso de armas, la lucha contra el Ku Klux Klan y diversos casos sonados de espionaje.
El personaje femenino es Lucy Ann Ballard (interpretado por Vera Miles, más conocida por la película Psicosis), una bibliotecaria enamorada de Hardesty, con quien finalmente se casa con la esperanza que deje el FBI. No lo consigue, y los acontecimientos la llevan a dejar su empleo y cambiar de domicilio en diversas ocasiones. La vida de Lucy es la de una ama de casa ejemplar, que cuida de sus hijos y se preocupa por su marido.

La primera aparición de Lucy es en la biblioteca de Knoxville, Tennessee, en la que trabaja. Se la ve, junto a otra bibliotecaria, en su mesa. Es una biblioteca pequeña, ordenada, toda ella de madera, con un ventilador de aspas girando en el techo y cuatro personas sentadas leyendo o escribiendo.biblioteca
Hardesty entra y se acerca con dos libros en la mano que entrega a Lucy. Ella los revisa, los tampona y los aparta. A continuación él le acerca un papel al tiempo que pregunta:
-¿Quisiera saber si tiene este libro?
-Debe de estar en la sección de policíacas, lo miro – responde la bibliotecaria.
Él la sigue entre los pasillos solitarios hasta la sección más apartada. Allí, entre los anaqueles, se miran, se acercan, se abrazan y se besan (mientras empieza a sonar música de violines). Mantienen el siguiente diálogo:
-Pero, cariño, cada día no puede ser, se van a dar cuenta. No eres capaz de leer a esa velocidad.
-Eso no debe preocuparte. Escojo siempre libros que tengan un tipo de letra grande.
Lucy se retira hacia atrás y se golpea accidentalmente la cabeza con un libro.
– Tengo la impresión de que será necesario agrandar esto, queda un poco estrecho. Y, además, besarse aquí en medio de historias de asesinatos no resulta nada romántico.
– ¿Puedes sugerir algo mejor?
– -Pues a mí me parece que sí. Por eso he venido a verte. Lucy, creo que deberíamos casarnos.
– ¿Casarnos? ¿Ahora mismo?
– ¡Oh, no! Mañana, por ejemplo, digo yo.
– Pero, Chip, estás loco. ¡No se puede contraer matrimonio como quien toma un bocadillo!
– ¿Por qué no, si se tiene hambre? Nosotros nos queremos.
– Pero, ¿por qué mañana?
– -Verás… es que me han ordenado que me presente en Washington el día 29.
Sigue la secuencia citada en que ambos discuten porque Lucy le pide a Chip que abandone el FBI a lo cual, inicialmente, accede, aunque la visita a Washington le deparará un nuevo horizonte.

FBI2La cinta, vista ahora, cincuenta y cinco años más tarde, nos parece excesivamente larga y con un mensaje demasiado explícito, un ejercicio de ficción patriótica. La salva la interpretación de James Stewart y la escena en la biblioteca.

L’escrit que has llegit forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 39 (tardor 2014). Pots llegir el sumari AQUÍ.

Us deixo el vídeo de l’escena que comentem més amunt.

 

La quema de libros prohibidos… Fahrenheit 451

fahrenheit_451 carátulaLa HLO (Human Library Organization) es una organización que nació el año 2000, en Copenhague. Promovida por un grupo de jóvenes que querían denunciar la homofobia y los sentimientos anti-islamistas que percibían a su alrededor, partía de una idea simple, aparentemente. Se trataba de reconocer en cada persona un “libro”, alguien que tuviera una historia que contar.

Desde aquella primera biblioteca humana hasta hoy, el movimiento de Bibliotecas Humanas se ha ido extendiendo por todo el mundo. En España, por ejemplo, se han organizado eventos de este tipo en Alicante.

Los usuarios de esta biblioteca tienen la oportunidad de hablar de manera informal, durante dos horas, con los libros humanos que elijan. Ahí pueden conocer y comprender la vida de una bombero, de un cirujano militar, de un sikh, de un astrofísico, de un alcohólico en recuperación, de un fontanero, de un ciego, de un policía gay, etc. Se trata, como es fácil imaginar, de promover el diálogo, la comunicación positiva entre un variado grupo de personas “en préstamo”, personas muy distintas que ayuden a superar prejuicios, romper estereotipos y promover la tolerancia y la comprensión.

La idea se inspiró en la novela Fahrenheit 451. Su autor, Ray Bradbury, fallecido en junio de 2012 a los 91 años, considerado uno de los maestros de la ciencia ficción, escribió novelas de terror, poesía y relatos cortos. Fahrenheit 451 es, junto a las Crónicas marcianas que narran el intento de invasión y colonización del planeta Marte, su obra más célebre.

coche bomberosFahrenheit 451 se publicó en el año 1955 y está ambientada en una distopía futurista. El título hace referencia a la temperatura en grados Fahrenheit a la que arde el papel, porque una de las obsesiones de los líderes que gobiernan el mundo de esta obra es quemar libros para así poder controlar mejor aquello que debe aprender la población, gracias a la televisión. De esta novela, se han realizado innumerables adaptaciones (cómics, videojuegos) y también se llevó al cine en una película que dirigió François Truffaut el año 1966.

Los protagonistas de la película son un bombero encargado de quemar los libros prohibidos por el gobierno y una maestra en paro, amante de las lecturas. Son vecinos y entre ellos surgirá una amistad que transformará al bombero, el cual acabará siendo muy crítico con sus superiores y, convencido del valor de la lectura, se convertirá en un hombre-libro.

La película es fiel al relato de Bradbury. Ya en la primera secuencia nos explican en que consiste el trabajo de la patrulla Fahrenheit 451. Reciben un aviso y los bomberos se presentan en una casa. Remueven todos los muebles y dan con los libros escondidos que después son quemados en medio de la calle, con un lanzallamas. El primer libro que encuentran es El Quijote.

Más tarde, en otra escena, mientras Montag (el bombero interpretado por Oscar Werner) y la maestra (joven Julie Christie) caminan de regreso a sus respectivas casas mantiene el siguiente diálogo:
— ¿Es verdad que, hace mucho tiempo, los bomberos sofocaban incendios, en vez de quemar libros?
— No. Las casas siempre han sido a prueba de fuego.
— ¡Es extraño! Una vez, oí decir que hace muchísimo tiempo las casas se quemaban por accidente y hacían falta bomberos para apagar las llamas. ¿Lee alguna vez alguno de los libros que quema?
Él se sonríe.
— ¡Está prohibido por la ley. El mío es un trabajo como cualquier otro. El lunes quemamos a Miller, el martes a Tolstoi, el miércoles a Whitman, el viernes a Faulkner y el sábado y domingo a Schopenhauer y Sartre. Los convertimos en ceniza.

bibliotecariaLa escena más terrible se produce cuando descubren la biblioteca secreta de una bibliotecaria. Tiene su casa llena de libros y los bomberos los encuentran, los esparcen por el suelo, los rocían con queroseno y se disponen a quemarlos. En ese momento, la bibliotecaria se sitúa sobre los libros y ella misma prende una cerilla que acaba con los libros y con ella, abrasada.

La cinta tiene una estética algo antigua, por la precariedad de los efectos especiales de la época, pero mantiene la emoción de un guión sobrecogedor. Es muy recomendable, y las escenas finales son un alegato muy emotivo a favor de la lectura. Un momento espectacular es la quema de los libros que el protagonista, el bombero, esconde en su casa. Ha sido denunciado por su propia esposa, que lo abandona. Ahí vemos arder los grandes títulos de la literatura de todos los tiempos.

El otro gran momento es el discurso final, cuando Montag huye y va a vivir donde los hombre-libros, más allá de donde terminan las vías del tren. Con una banda sonora preciosa y un escenario cubierto por la nieve, recuerda a los hombres-libro de la Human Library Organization, la HLO de la que hablábamos al principio.

L’escrit que has llegit que he forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 38 (estiu 2014). Pots llegir el sumari AQUÍ.

Us deixo el vídeo de l’escena  de la crema de llibres. Cliqueu AQUÍ.

Seven – Biblioteca para trabajar en la placidez de la noche…

Seven cartelSeven es un thriller psicológico, una película de detectives que nos cuenta una historia macabra relacionada con los siete pecados capitales, y que contiene una escena magnífica que resulta clave para el desenlace y esclarecimiento de los crímenes. La escena sucede en la biblioteca y nos recuerda otras películas americanas, como Todos los hombres del presidente, que narra cómo se desenmascaró el caso Watergate. La visita a estos lugares sirve para encontrar los elementos que ayudan a encajar las piezas del rompecabezas. Se trata de demostrar más que de mostrar y se presenta la biblioteca como centro de documentación, como lugar donde se hallan respuestas y se marca el camino de la investigación a seguir.

La acción de Seven se sitúa en una ciudad, de la que no se cita su nombre (se la nombra como aquí o maldita ciudad), lluviosa, deteriorada, oscura, con gente ruidosa y un ambiente melancólico y deprimente. A esta ciudad llega un detective joven, David Mills (interpretado por Brad Pitt) a quien se asigna la resolución de un caso de asesinato junto a su compañero William Somerset (Morgan Freeman) un detective maduro a quien faltan siete días para la jubilación.

librosEl caso se irá complicando a partir de las dos primeras muertes, consecutivas. El primer asesinato, el de un hombre obeso obligado a alimentarse hasta morir, se relaciona con uno de los pecados capitales, la gula. Un rico abogado es la segunda víctima y representa la avaricia. Los indicios hallados indican que los crímenes han sido planeados cuidadosamente y que se trata de un asesino en serie que va a seguir un patrón relacionado con los otros pecados: Lujuria, ira, soberbia, pereza y envidia.

La escena de la biblioteca ocurre de noche. Los dos detectives están en sus casas, sin poder dormir. Mills revisa las pruebas y mira las fotografías intentando comprender los crímenes. Somerset, en cambio, intuye que los asesinatos no son más que el principio de una serie de siete, relacionados con los pecados capitales. Sale de casa, está lloviendo y toma un taxi para que le lleve a la biblioteca.

Resulta extraño que la biblioteca esté alejada del centro. La escena sólo nos muestra su interior. Se trata de un edificio grande. Es de noche, está cerrada y mientras cinco de los vigilantes juegan al póquer, el sexto abre la puerta.
El detective bromea con los vigilantes sobre porqué se dedican a jugar a cartas estando rodeados de tantos saberes (Caballeros, caballeros, nunca lo entenderé: Tantos libros a mano, un universo de conocimientos aquí mismo y ¿qué hacéis? pasar la noche jugando al póquer).

imagen de la películaEl movimiento de la cámara es fantástico, con planos contrapicados que magnifican el espacio y van siguiendo al protagonista mientras camina entre las estanterías a la búsqueda de unos libros que le puedan ayudar. Suena una melodía, la suite número 3 en Re mayor de Bach, que envuelve la escena de una placidez que contrasta con el frenesí del resto de la película. Cómo un oasis.
Sin necesidad de consultar el catálogo, él solo va seleccionando algunos volúmenes. La cámara se detiene en un par de ellos, mostrando sus lomos: Los cuentos de Canterbury de Chaucer y La Divina Comedia de Dante.
Luego, el detective se sienta en una mesa y va anotando algunas informaciones (Interesa consultar estos libros respeto a los pecados capitales: Purgatorio de Dante. Cuentos de Canterbury). También fotocopia el mapa del infierno de Dante y otras páginas relacionadas.

Mientras esto ocurre se van intercalando planos del joven detective Mills, en su casa, perdido en sus cábalas.

El papel de la biblioteca como espacio clave para encontrar datos que ayuden a resolver el misterio y para comprender el patrón que sigue el asesino, queda perfectamente resuelto y se entiende cuál ha sido la fuente de inspiración del asesino.

A la mañana siguiente, Somerset deja sobre la mesa de Mills la información recopilada. Éste lee los textos y comienza a entender el motivo de los crímenes.

bibliotecaOtro elemento bibliotecario se refiere a la paranoia americana de ser investigados. El detective Somerset, haciendo valer sus contactos consigue un listado de personas que han consultado los libros que él ha referenciado. Se trata de unos servicios bibliotecarios excepcionales en manos del poder. El FBI dispone de un registro de libros prohibidos que prestados aleatoriamente no suelen aportar mayores indicios, pero cuando se empiezan a solicitar libros muy próximos entre sí, en forma de patrón, los agentes federales investigan a esa persona. Gracias al análisis de esa lista de usuarios, localizan al asesino y llegan hasta la puerta de su casa.
La película fue un éxito comercial, y recibió críticas positivas. El final de la cinta, con la presencia del asesino interpretado de forma soberbia por Kevin Spacey es de los que no se olvidan. Te deja helado.

Mibiblioteca 37L’article forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 37 (primavera 2014).
Us deixo el vídeo de l’escena que comentem més amunt.