La quema de libros prohibidos… Fahrenheit 451

fahrenheit_451 carátulaLa HLO (Human Library Organization) es una organización que nació el año 2000, en Copenhague. Promovida por un grupo de jóvenes que querían denunciar la homofobia y los sentimientos anti-islamistas que percibían a su alrededor, partía de una idea simple, aparentemente. Se trataba de reconocer en cada persona un “libro”, alguien que tuviera una historia que contar.

Desde aquella primera biblioteca humana hasta hoy, el movimiento de Bibliotecas Humanas se ha ido extendiendo por todo el mundo. En España, por ejemplo, se han organizado eventos de este tipo en Alicante.

Los usuarios de esta biblioteca tienen la oportunidad de hablar de manera informal, durante dos horas, con los libros humanos que elijan. Ahí pueden conocer y comprender la vida de una bombero, de un cirujano militar, de un sikh, de un astrofísico, de un alcohólico en recuperación, de un fontanero, de un ciego, de un policía gay, etc. Se trata, como es fácil imaginar, de promover el diálogo, la comunicación positiva entre un variado grupo de personas “en préstamo”, personas muy distintas que ayuden a superar prejuicios, romper estereotipos y promover la tolerancia y la comprensión.

La idea se inspiró en la novela Fahrenheit 451. Su autor, Ray Bradbury, fallecido en junio de 2012 a los 91 años, considerado uno de los maestros de la ciencia ficción, escribió novelas de terror, poesía y relatos cortos. Fahrenheit 451 es, junto a las Crónicas marcianas que narran el intento de invasión y colonización del planeta Marte, su obra más célebre.

coche bomberosFahrenheit 451 se publicó en el año 1955 y está ambientada en una distopía futurista. El título hace referencia a la temperatura en grados Fahrenheit a la que arde el papel, porque una de las obsesiones de los líderes que gobiernan el mundo de esta obra es quemar libros para así poder controlar mejor aquello que debe aprender la población, gracias a la televisión. De esta novela, se han realizado innumerables adaptaciones (cómics, videojuegos) y también se llevó al cine en una película que dirigió François Truffaut el año 1966.

Los protagonistas de la película son un bombero encargado de quemar los libros prohibidos por el gobierno y una maestra en paro, amante de las lecturas. Son vecinos y entre ellos surgirá una amistad que transformará al bombero, el cual acabará siendo muy crítico con sus superiores y, convencido del valor de la lectura, se convertirá en un hombre-libro.

La película es fiel al relato de Bradbury. Ya en la primera secuencia nos explican en que consiste el trabajo de la patrulla Fahrenheit 451. Reciben un aviso y los bomberos se presentan en una casa. Remueven todos los muebles y dan con los libros escondidos que después son quemados en medio de la calle, con un lanzallamas. El primer libro que encuentran es El Quijote.

Más tarde, en otra escena, mientras Montag (el bombero interpretado por Oscar Werner) y la maestra (joven Julie Christie) caminan de regreso a sus respectivas casas mantiene el siguiente diálogo:
— ¿Es verdad que, hace mucho tiempo, los bomberos sofocaban incendios, en vez de quemar libros?
— No. Las casas siempre han sido a prueba de fuego.
— ¡Es extraño! Una vez, oí decir que hace muchísimo tiempo las casas se quemaban por accidente y hacían falta bomberos para apagar las llamas. ¿Lee alguna vez alguno de los libros que quema?
Él se sonríe.
— ¡Está prohibido por la ley. El mío es un trabajo como cualquier otro. El lunes quemamos a Miller, el martes a Tolstoi, el miércoles a Whitman, el viernes a Faulkner y el sábado y domingo a Schopenhauer y Sartre. Los convertimos en ceniza.

bibliotecariaLa escena más terrible se produce cuando descubren la biblioteca secreta de una bibliotecaria. Tiene su casa llena de libros y los bomberos los encuentran, los esparcen por el suelo, los rocían con queroseno y se disponen a quemarlos. En ese momento, la bibliotecaria se sitúa sobre los libros y ella misma prende una cerilla que acaba con los libros y con ella, abrasada.

La cinta tiene una estética algo antigua, por la precariedad de los efectos especiales de la época, pero mantiene la emoción de un guión sobrecogedor. Es muy recomendable, y las escenas finales son un alegato muy emotivo a favor de la lectura. Un momento espectacular es la quema de los libros que el protagonista, el bombero, esconde en su casa. Ha sido denunciado por su propia esposa, que lo abandona. Ahí vemos arder los grandes títulos de la literatura de todos los tiempos.

El otro gran momento es el discurso final, cuando Montag huye y va a vivir donde los hombre-libros, más allá de donde terminan las vías del tren. Con una banda sonora preciosa y un escenario cubierto por la nieve, recuerda a los hombres-libro de la Human Library Organization, la HLO de la que hablábamos al principio.

L’escrit que has llegit que he forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 38 (estiu 2014). Pots llegir el sumari AQUÍ.

Us deixo el vídeo de l’escena  de la crema de llibres. Cliqueu AQUÍ.

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