FBI contra el imperio del crimen

cartel de la películaEn las primeras cintas americanas habladas, allá por los años 30, se solía representar a las bibliotecarias como una especie de institutrices victorianas, pulcras, discretas y profesionales. Elegían para este papel a actrices bellísimas como Carold Lombard o Vera Miles, la protagonista del film que comentamos en este número.
Con el tiempo se pasó al estereotipo de bibliotecaria madura con moño y gafas. A veces incluso la imagen se acompañaba de un carácter agrio. Sólo en algunos filmes infantiles, las viejas gruñonas empezaron a ser substituidas por bibliotecarias “hadas”, solteras que esperan la llegada del príncipe que las rescate de su triste y monótona vida.
Poco a poco, el abanico se fue abriendo y aparecieron todo tipo de bibliotecarias. Algunas, inteligentes y divertidas como Katharine Hepburn en Su otra esposa, donde representa a una mujer de gran memoria, que tiene a su cargo los archivos de una importante cadena televisiva. También hubo bibliotecarias objeto de deseo, viajeras, solitarias que viven sus propias aventuras interiores, detectives, etc. La biblioteca se convirtió en un espacio bastante común, como podían ser las estaciones de tren o las oficinas de correos, por ejemplo.
FBI contra el imperio del crimen se estrenó en el año 1959 y pretendía ser fiel – está basada en hechos reales – al origen y posterior actividad de este organismo que J. E. Hoover fundó para combatir las amenazas a las que se enfrentaban los EUA, especialmente el comunismo. Ésa era su principal preocupación, más allá de los linchamientos que aún ocurrían en los Estados del sur, las actuaciones impunes de las mafias o la segregación racial que sufría la comunidad negra.
La película hace un recorrido por la vida de John Michael “Chip” Hardesty (interpretado por James Stewart). Comienza con una voz en off que cuenta un atentado con bomba en un avión, mientras en la pantalla vamos viendo la secuencia. A continuación se ve un Hardesty, ya mayor, relatando su historia como agente del FBI durante una conferencia que sirve para ir conociendo los episodios de su vida que corren en paralelo con la gestación del FBI.james stewart
De forma retrospectiva, nos va narrando como se vio involucrado en la lucha contra diversos delincuentes, algunos tan conocidos como Bonnie y Clyde o John Dillinger y se cuentan los momentos claves del FBI: la autorización para el uso de armas, la lucha contra el Ku Klux Klan y diversos casos sonados de espionaje.
El personaje femenino es Lucy Ann Ballard (interpretado por Vera Miles, más conocida por la película Psicosis), una bibliotecaria enamorada de Hardesty, con quien finalmente se casa con la esperanza que deje el FBI. No lo consigue, y los acontecimientos la llevan a dejar su empleo y cambiar de domicilio en diversas ocasiones. La vida de Lucy es la de una ama de casa ejemplar, que cuida de sus hijos y se preocupa por su marido.

La primera aparición de Lucy es en la biblioteca de Knoxville, Tennessee, en la que trabaja. Se la ve, junto a otra bibliotecaria, en su mesa. Es una biblioteca pequeña, ordenada, toda ella de madera, con un ventilador de aspas girando en el techo y cuatro personas sentadas leyendo o escribiendo.biblioteca
Hardesty entra y se acerca con dos libros en la mano que entrega a Lucy. Ella los revisa, los tampona y los aparta. A continuación él le acerca un papel al tiempo que pregunta:
-¿Quisiera saber si tiene este libro?
-Debe de estar en la sección de policíacas, lo miro – responde la bibliotecaria.
Él la sigue entre los pasillos solitarios hasta la sección más apartada. Allí, entre los anaqueles, se miran, se acercan, se abrazan y se besan (mientras empieza a sonar música de violines). Mantienen el siguiente diálogo:
-Pero, cariño, cada día no puede ser, se van a dar cuenta. No eres capaz de leer a esa velocidad.
-Eso no debe preocuparte. Escojo siempre libros que tengan un tipo de letra grande.
Lucy se retira hacia atrás y se golpea accidentalmente la cabeza con un libro.
– Tengo la impresión de que será necesario agrandar esto, queda un poco estrecho. Y, además, besarse aquí en medio de historias de asesinatos no resulta nada romántico.
– ¿Puedes sugerir algo mejor?
– -Pues a mí me parece que sí. Por eso he venido a verte. Lucy, creo que deberíamos casarnos.
– ¿Casarnos? ¿Ahora mismo?
– ¡Oh, no! Mañana, por ejemplo, digo yo.
– Pero, Chip, estás loco. ¡No se puede contraer matrimonio como quien toma un bocadillo!
– ¿Por qué no, si se tiene hambre? Nosotros nos queremos.
– Pero, ¿por qué mañana?
– -Verás… es que me han ordenado que me presente en Washington el día 29.
Sigue la secuencia citada en que ambos discuten porque Lucy le pide a Chip que abandone el FBI a lo cual, inicialmente, accede, aunque la visita a Washington le deparará un nuevo horizonte.

FBI2La cinta, vista ahora, cincuenta y cinco años más tarde, nos parece excesivamente larga y con un mensaje demasiado explícito, un ejercicio de ficción patriótica. La salva la interpretación de James Stewart y la escena en la biblioteca.

L’escrit que has llegit forma part de la sèrie d’articles sobre biblioteques de pel·lícula que venim escrivint per a la revista MiBiblioteca. Aquest correspon al número 39 (tardor 2014). Pots llegir el sumari AQUÍ.

Us deixo el vídeo de l’escena que comentem més amunt.

 

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